domingo, 20 de enero de 2013

Decisiones


Era un día de esos un poco raros. Sí, esos días en los que no sabes que hacer, que los quitarías del calendario o de tu vida; por lo menos eso pensaba Martina. Muchas cosas pendientes, decisiones que tomar, pero cero ganas de hacer algo.
Tenía  papeleo por terminar, pero algo había ahí, en su cabeza, que no se iba desvanecer, ¿qué hacía? Le daba mil vueltas, ese tema que tenía que decidir, arriesgar, esa meta que quería conseguir, pero para ello tenía muchas cosas que meditar. Los días atrás se apoyó en la gente que más quería, porque muchas veces se necesita ese empujoncito para dar ese paso adelante. Un pasito, del cual no se iba a arrepentir, era pequeño pero a la larga,  se convertiría en algo grande. Estaba claro que su vida iba a cambiar, pero ¿por qué no arriesgar si todo va a ir a mejor? En esta vida el que no arriesga, no consigue lo que quiere y si te sientes apoyado, ¿por qué no hacerlo? Hay etapas, en las que tenemos que pensar qué hacer, si es necesario dar un vuelco para que todo vaya a mejor y una persona misma se sienta más cómoda y sea más feliz, porque después nos arrepentimos de lo que no hacemos, le decía una voz interior a Martina.

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